DÍA DE LOS PUEBLOS DE CANERO.
HOMENAJE A DARÍO MARTÍNEZ Y A JOSÉ MANUEL SANCIFRIÁN VÁZQUEZ

Piñeiro

Simón Guardado, teniente de alcalde de Valdés entrega un presente del Ayuntamiento a los dos galardonados

La Asociación Sociocultural CANERO SIGLO XXI ha rendido homenaje este año a un locutor de radio y a un sacerdote. Se trata de Darío Martínez, periodista de Onda Cero Radio y José Manuel Sancifrián, cura párroco de Canero desde hace cinco meses.

El Presidente de la Asociación Canero Siglo XXI, José Luis Rodríguez Bueno en su discurso de presentación del acto explicó las más que sobradas razones para entregar la insignia de oro de la Asociación a estos dos homenajeados. Respecto a Darío Martínez, destacó que desde su llegada a Luarca en 1999 se ha mantenido siempre en una línea firme de defensa de los valores de la independencia de la información y el derecho a la libertad de expresión, dando cabida informativa a todos los grupos y a todas las ideologías sin excepción. Según destacó Rodríguez Bueno, Darío nunca ha cerrado los micrófonos a ninguna opinión, destacando siempre la lucha por la pluralidad y la información independiente. Estos valores ya le habían hecho merecedor hace ocho años del premio Libertad de Expresión que concede anualmente el periódico “La Voz del Occidente”, consiguiendo dicho galardón junto al periodista, escritor y economista Juan Francisco Martín Seco en el año 2001.

Darío Martínez nació en el año 1965 en el pueblo de Cerredo, perteneciente al concejo de San Juan de Perendonés en el concejo de El Franco. Se inicia a los 15 años en el mundo de la radiodifusión construyendo con un kit una pequeña emisora que emitía desde su domicilio para los municipios limítrofes.

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Un numeroso público siguió la ceremonia

Entre 1987 y 1990 desempeña su labor presentando diversos programas en la Cadena Ser en Navia. Luego fue contratado por Onda Cero cuando esta cadena se fundó en 1990 para ocuparse de las funciones de locutor redactor en Luarca. En 1993 se traslada a Cervo (Lugo) para dirigir durante cuatro años Radio Costa de Lugo, de RNE.

Durante los dos años siguientes ocupa la dirección y gerencia de Televisión Costa Norte S.L. con sede en Viveiro.

Regresa a su tierra natal natal en 1999 para ponerse al frente de la emisora Onda Cero Luarca.

En la actualidad compagina su tarea radiofónica con la correspondencia de la Agencia EFE.
El actual cura párroco de Canero, que atiende también otras parroquias, como la de Cadavedo y Trevías, recibió la Insignia de Oro junto al periodista Darío Martínez. Fue también José Luís Rodríguez

Bueno quien presentó los méritos del sacerdote de Canero para obtener este galardón anual. Destacó Rodríguez Bueno la valentía del cura para decir las cosas como son y como las siente, su entrega diaria al apostolado, a la enseñanza de la religión en el Instituto de Luarca y su gran labor en las parroquias que atiende. Su preocupación por ayudar a los necesitados y su esfuerzo por multiplicarse en la tarea diaria de atender a los múltiples pueblos que configuran su radio de acción, pues cada vez escasean más los curas y cada año son más las parroquias que un mismo sacerdote ha de atender. Esta escasez de curas, como dijo el propio sacerdote, es la que hace que cada vez sean más necesarios los cristianos de base para hacerse cargo de funciones de apostolado, colaboración y ayuda al párroco.


El alcalde de Coaña, Salvador Méndez , que tuvo la gentileza de asistir al acto para rendir homenaje personal a los dos premiados, posa junto a Darío Martínez.

José Manuel Sancifrián nació en Mieres, aunque a los cinco años su familia se traslada a Pola de Lena.

Es el tercero de cinco hermanos. Entra en el Seminario en 1966 y se ordena diácono el 27 de mayo de 1978, ejerciendo este año en las parroquias de Santiago de Sierra, Orón, Ambres, Mieldes y Tainás en Cangas del Nancea, dando clases de religión en el instituto de esta localidad.
Se ordena sacerdote el 18 de febrero de 1979. El 1 de junio de ese año es nombrado coadjutor de la parroquia de Santa María de Salas y encargado de las parroquias de Biescas, Cermoño y Soto de los Infantes, compaginando su labor pastoral con las clases de religión en el instituto de Salas.

El 21 de enero de 1985 se incorpora al grupo sacerdotal de San Miguel de Trevías, que en aquel momento atiende las parroquias de de:Trevías,Canero,Castañedo,Alienes,Ayones,Merás,Fastias,Calleras y Lavio. Cesará en las parroquias de Lavio, Fastias y Calleras el 19 de febrero de 1988 y en la de Merás el 31 de enero de 2003. Durante todo este tiempo atiende las clases de religión en el Instituto Carmen y Severo Ochoa de Luarca.

Con fecha 31 de enero de 2008 recibe el nombramiento para atender las parroquias de San Miguel de Canero y Santa María de Cadavedo.

Los homenajeados agradecieron este galardón durante una corta intervención que ambos mantuvieron tras recibir las insignias. El cura manifestaba que no se consideraba merecedor para nada de este galardón, pues lleva solamente seis meses ejerciendo como párroco en Canero, hasta el punto de que incluso pensó no aceptar la distinción o pedir que se la dieran más tarde, pero que finalmente la aceptó por tres razones fundamentales. La primera porque se alegraron mucho sus amigos de verdad. Y esto, el dar una alegría a los que le quieren, ya es motivo para aceptar una distinción. El segundo motivo sería que esta distinción tan temprana, sin apenas casi conocerle, le haría mantenerse obligado a no fallarles, a esforzarse al máximo por no defraudarles en los años venideros y para que nunca se arrepientan de habérsela concedido. También, aunque según sus propias palabras no muy cristiano, habría un tercer motivo para aceptar la distinción y se refirió al hecho de que muchas personas, precisamente de su propia parroquia de Trevías, se habían sentido molestas, posiblemente también celosas, de que le dieran a él este galardón en Canero, y que quizá esto les diera un cierto dolor de estómago, un dolor que José Manuel pensó no debería evitarles.

Darío Martínez, en una breve intervención agradeció también la distinción, de la que tampoco se siente especial merecedor, pues no entiende el mundo de la radio y de la comunicación sin una entrega total a la defensa de la verdad, la pluralidad y en definitiva la libertad de expresión de todos y para todos. Piensa seguir siempre en esa misma línea, antes y después de recibir este galardón, la Insignia de Oro de Canero, que llevará siempre con orgullo y honor prendida en la solapa de su chaqueta durante el resto de su vida. Acompañaron a Darío en este importante día para su vida tanto sus padres, hermana y cuñado, como su esposa Cintia
y su pequeña hija que acaba de cumplir tres años.
Asistieron al acto varios concejales del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Valdés encabezados por el primer Teniente de Alcalde Simón Guardado, así como el concejal del grupo mixto Balbino Suárez. Los organizadores manifestaron su sorpresa por a ausencia total de concejales del PP, que también habían sido invitados al acto. Sorpresa agradable causó el gentil detalle del alcalde del vecino concejo de Coaña, Salvador Méndez, que se presentó al acto por su cuenta
y por sorpresa, acompañado de
dos concejalas de su Ayuntamiento, para felicitar personalmente y en privado a los dos homenajeados.

Simón Guardado entregó también una placa en nombre del Ayuntamiento a cada uno de los galardonados y los felicitó en nombre del alcalde, que no pudo estar presente a causa de otras obligaciones. También intervino el presidente de la Parroquia de Canero, José Alejo para felicitar a los dos galardonados y entregar un presente en nombre de la parroquia. De la misma manera, la representante de Cáritas de Trevías felicitó a José Manuel, su cura párroco, y le hizo entrega de un presente en nombre de Caritas de Trevías.

Después de esta parte oficial y seria, los homenajeados acompañados de todos los invitados y asistentes al acto, se trasladaron al Prado de la fiesta y allí se degustó el ya tradicional y sabroso bollo preñado de la panadería de Cadavedo y se disfrutó de la música y la sidra hasta altas horas de la madrugada en una ambiente familiar y de cordialidad. El tiempo no jugó ninguna mala pasada y la lluvia esperó hasta las seis de la mañana, cuando la fiesta ya había finalizado, para hacer acto de presencia, como ya es habitual este año.