Las tiendas de antes
Manolo Linera Uría sigue detrás del mostrador de la vieja tienda de Pesoz. Tienda y bar a la vez, puesto venta de periódicos y revistas, lugar de encuentro para los jóvenes y los mayores, centro de discusión y debate, casa para dejar recados y farmacia de guardia para cualquiera ama de casa que necesita un kilo de sal a la hora más intempestiva… Manolo Linera siempre está allí, al pie del cañón para todos.

Manolo Linera en su tienda-bar

Hasta hace poco tiempo todavía cosechaba vino procedente de los viñedos que la familia posee en el concejo. Hoy, por razones de la edad, Linera ha cedido en alquiler su tierras. Eso no impide que se pueda degustar en casa de Linera el mejor vino de Pelorde, pueblo cercano y sin duda capital de los mejores caldos de Asturias.

La tienda de Linera está justo a la entrada de Pesoz, con una parra a la puerta de casa, cargada de uvas blancas en verano, que da sombra a los turistas que se sientan a la puerta de la tienda para tomar una cerveza o beber un vino de la tierra.

En pueblos como Pesoz, con escasamente ocho habitantes y unos 350 en todo el concejo, las tiendas bar de toda la vida peligran, corren el riesgo de cerrar en un futuro muy próximo. Están condenadas a muerte y las que sobrevivan lo conseguirán solamente si combinan la venta de ultramarinos con otra actividad paralela. Manolo Linera dice que ya no está en edad de aventuras pero aguantará con la tienda abierta hasta que la salud se lo permita. El problema con el que se encuentran estos pequeños comercios lo explica con claridad este comerciante de toda la vida:

- Desde que se abrieron las grandes superficies, los supermercados, la gente viaja en coche hasta ellos y vienen cargados para todo el mes. Yo no puedo competir con los precios de una gran superficie comercial. Tienen supermercado ya en Grandas de Salime, sin salir de la zona. Pero eso no es lo peor. Ahora vienen con la venta a domicilio dos veces a la semana con los congelados; traen carne y pescado y a precios no muy altos. Le traen a la gente el producto hasta la puerta de casa. Luego, viene el panadero. Los martes y los jueves viene un panadero, los lunes, miércoles y viernes vienen otros dos… y así con todo.

- Bueno, pues siendo así hasta sorprende que usted pueda mantener abierto esto.
- Si viviera sólo de la de la tienda estaría perdido. Ya habría cerrado. Lo que vendo es gracias a que la gente viene a buscar lo que necesita con urgencia o lo que olvidó comprar en el supermercado. Bueno, y unos vasitos de vino que vendo en el mostrador. Te viene la gente a buscar una botella de vinagre que olvidaron, un kilo de azúcar o cosas así pero poco más.

- Un poco mejor será la temporada de verano.
- Bueno, en verano te llega algún turista más, como es lógico , se toman aquí algo, compran alguna cosa y hay un poco más de movimiento. Pero no mucho.
Mientras hablamos con Linera llega una señora a buscar unos arenques salados. Linera los tiene allí a la entrada en la típica tina de madera. Los arenques se comen en esta tierra con patatas cocidas o “cachelos”, como se les llama aquí. Primero se cuecen las patatas y luego, una vez que se les saca el agua se le echan los arenques encima, previamente echados a remojo un día antes para desalarlos. Sobre la barra de la tienda bar siempre hay nueces y cacahuetes de aperitivo, para acompañar el vino. En otras ocasiones, a falta de nueces o al lado de las mismas, Linera corta un par de chorizos en rodajas y unas lonchas de queso de tetilla gallego y lo pone generosamente de aperitivo para que los vinos de la tierra entren con más facilidad.

La casa de Linera en Pesoz es cita obligatoria para cualquier viajero, sea turista o nativo, que suba por la carretera de Boal con destino a Grandas de Salime. El buen vino, el buen aperitivo y la entrañable conversación con Ma-nolo Linera son aliciente más que suficiente para hacer una parada sin prisa. Además, después se puede apro-vechar para visitar el recientemente inaugurado museo del vino, también en la misma localidad, situado a escasos metros de esta tienda.

- Estas tiendas deberían estar protegidas por el Gobierno, para que subsistieran.
- ¿ Sabe quién dijo eso mismo que usted? Lo dijo el por entonces Presidente del Gobierno Asturiano, Rodríguez Vigil, que paró aquí un día cuando venía a una vista por la zona. Se tomó un vino y hablamos de que esto no era rentable. Le dije que tendría que cerrar pronto y me contestó que estas tiendas no podían cerrar, que había que protegerlas y hacer lo que fuera para mantenerlas abiertas. Se interesó mucho por esto.

Manolo Linera se empeña en volver a llenarnos el vaso con un rico blanco de la tierra de Pesoz, le hacemos un gesto para indicarle que ya vale, pero insiste y lo llena hasta el borde; luego se da la vuelta y nos acerca el plato lleno de nueces cascadas y los cacahuetes. Nos despedimos de este hombre amable y servicial con el cliente y bajamos camino de la costa, haciendo un alto en el precioso pueblo de Pelorde, donde los viñedos , que producen el mejor vino de Asturias, duer-men el sueño invernal y están ya casi a punto de prepararse para dar paso a la nueva cosecha de uva.