Mayo del 68. Cuarenta años después

Los que vivimos personalmente aquel mayo del 68 aún recordamos las masas de estudiantes corriendo por las calles, las protestas y las manifestaciones, los gritos pidiendo libertad, las canciones de protestas, los intelectuales, porque por entonces aún había intelectuales, los poetas y los cantautores.

París fue la chispa, pero la mecha fue ardiendo hasta llegar a toda Europa. Y también, cómo no, a Asturias. En Oviedo, en los círculos estudiantiles, estábamos seguros de estar cambiando algo. El régimen de represión se tambaleaba; todos los regímenes se tambaleaban. Los pueblos de Europa se alzaban y reclamaban justicia, reclamaban libertades en general. Todas las libertades, la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, la libertad de conciencia, la libertad de religión.Todas las libertades, sí, todas. Pero, ¡cuidado!, para todos. Los políticos, que siempre son conservadores cuando gobiernan y progresistas en la oposición, se resistían, pero la presión social y los medios hacen que los políticos cambien, que los políticos cedan… Y cedieron, fueron cediendo poco a poco y las libertades del pueblo avanzando.

Pero curiosamente, cuarenta años después, en mayo del 2008, se está experimentando un retroceso general en todos los sentidos y en todos los campos.

Las libertades están cada vez más en peligro. La libertad de expresión, que también defendemos desde este medio, se cercena cada día más. Y, lo que es peor, ya casi ni se lucha por ella. Los periodistas y los medios de comunicación se autocensuran adaptándose a los gustos del poder de turno, para lograr protección, patrocinio y subvención. Los pueblos callan, pase lo que pase; es la tónica general. La libertad de educar cada uno a sus hijos según su conciencia peligra, los precios suben exageradamente, los gobiernos mienten cada día más y los pueblos callan, otorgan y toleran. ¿Dónde está ese espíritu crítico que tuvimos siempre los españoles?
Los poetas venden sus poemas al gobierno y los intelectuales alquilan sus plumas al poder. Los gobiernos roban al pueblo subiendo cada día más los precios de la gasolina, sabiendo que el precio real es cada vez más bajo porque el dólar se deprecia con respecto al euro. La leche sube, el pan, la carne…todo. Y los pueblos callan, nadie protesta, nadie se queja, todos aplauden, todos agasajan al régimen. ¿Dónde está esa guerra de Irak que hicimos para bajar el precio de los carburantes?

¿Dónde está el mayo del 68, los intelectuales, los estudiantes, los trabajadores, los sindicatos, los jóvenes, los mineros…? El mundo ha cambiado, pero el ser humano debería seguir pensando. Por muchas libertades que se recorten, por muchas presiones que se ejerzan, las cosas no pueden seguir así para siempre. Pablo Neruda lo dijo con otras palabras más poéticas: “cortarán todas las flores pero no podrán parar la primavera”.