La derrota de Izquieda Unida
Manolo Fernández |
Hace unos días, un comentarista radiofónico criticaba la política seguida por Gaspar Llamazares , una política que calificaba de seguidismo del PSOE sin precedentes, un seguidismo a cambio de nada. Ni siquiera, decía el comentarista, a cambio de un mal puesto de conserje en cualquier ministerio. |
Se ha llegado incluso a centrar la campaña, esta campaña, pidiendo el voto para entregárselo al PSOE, es decir, en la propia campaña se decía ya que el PSOE iba a ganar, que el voto que dábamos a IU era para ayudar al PSOE a gobernar con una política más de izquierda. “Voten a IU para que gobierne el PSOE, porque si no , nos va a gobernar el PP”. El mensaje no ha sido entendido por los españoles o lo han entendido demasiado bien y por eso no han votado a IU. El propio Julio Anguita criticaba esta política errónea de seguidismo al PSOE recientemente en un programa de televisión a primeros de mayo. Decía Anguita, con razón, que los programas del PSOE y del PP, “les quitas la etiqueta y son iguales prácticamente, no se notan las diferencias ni en la política económica, que es exactamente la misma, ni en la política social, que es parecida… ni en muchísimos de los más importantes campos que interesan a la sociedad española…” Un grave error. Tenían razón el comentarista radiofónico, Julio Anguita y los españoles en general, que no son tontos . Los que querían que gobernara el PSOE, los que querían de verdad que ganara el PSOE, le han dado el voto directamente, sin intermediario. Izquierda Unida ha jugado a ser el intermediario entre el ciudadano y el PSOE. Y los españoles le han dicho que no necesitan de intermediarios. Las cosas claras. Los españoles le han pedido a Izquierda Unida que aclare sus ideas. Que haga política de izquierdas, que se enfrente al PSOE o que se disuelva en el PSOE. Y lo malo es que , como no hizo ninguna de las dos cosas, puede quedar condenada a disolverse en la nada. Ha bajado de cinco parlamentarios a la ridícula cifra de dos, solamente dos. Laura González, una mujer que ha cosechado muchas simpatías en su tierra, una mujer de mucha valía política y humana, la candidata por Asturias, pagó los errores de Izquierda Unida y no logró ni tan siquiera alcanzar el escaño que muchos esperaban que alcanzase, aunque sólo fuera por la buena labor que hizo como Consejera del Gobierno de Areces. Pero los asturianos han valorado esos logros dando el voto al Gobierno Socialista, es decir, al candidato del PSOE, Álvaro Cuesta. Se ha elegido entre PSOE y PP y no se ha tenido en cuenta para nada la valía de esta mujer, una mujer que de verdad no estaba allí, ni estuvo nunca para hacer número o como comodín de políticas igualitarias, como están otras. Quizá tampoco haya sido muy acertado ese eslogan electoral de la candidata asturiana dando por hecho que los socialistas iban a ganar y que IU solamente pretendía ayudar a Zapatero a llevar a cabo una política de izquierdas. Llamazares no ha sabido estar en su sitio. Ha evaporado lo poco que quedaba de una coalición de izquierdas, porque no ha sabido transmitir una idea izquierdista que le diferenciara del PSOE. Y lo ha pagado caro. Por otro lado, se refuerzan los partidos grandes en un país que cada vez es más bipartidista, un bipartidismo que se fomenta desde las televisiones, ya emitiendo un debate en el que solamente aparecen dos líderes, los de los dos partidos grandes, ignorando a las demás fuerzas políticas, como si no existieran, y dando por hecho, diciendo con toda desfachatez a los españoles, que el presidente de España sería Zapatero o Rajoy. El panorama se presenta oscuro. Zapatero no ha logrado su ansiada mayoría absoluta y se verá obligado a gobernar con mayoría simple. Tendrá que hacer guiños a los catalanes o a los vascos, que serán quienes saquen la gran tajada en el reparto de las tartas del poder. Cosas del bipartidismo. Y es que en España, como en el fútbol, somos del PSOE o del PP, lo hagan como lo hagan, como si de los los hinchas de dos grandes equipos de fútbol se tratara. |
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