Entrevista: Francisco Javier García Valledor, ex consejero de Justicia del Gobierno del Principado de Asturias y actualmente diputado por IU-BA-LV
“NOSOTROS ESTARÍAMOS DISPUESTOS A PACTAR UN GOBIERNO DE COALICIÓN CON EL PSOE PERO EL SECTARISMO Y LA PREPOTENCIA DE LA FSA NO LO HAN PERMITIDO HASTA AHORA”

Desde julio de 2003 a 2007 fue Consejero de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores del Gobierno de Asturias en virtud del acuerdo suscrito entre la FSA-PSOE e Izquierda Unida/Bloque por Asturies tras las elecciones autonómicas de 2003 por el que se constituye el Gobierno Plural de la Izquierda en Asturias.

En su responsabilidad cómo miembro del ejecutivo asturiano ha sido Presidente del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, Presidente de las entidades públicas 112 Asturias y Bomberos de Asturias, y Presidente de los Consejos rectores de la Agencia asturiana de emigración y de la Agencia asturiana de cooperación al desarrollo, ambas creadas por primera vez en su mandato. Asimismo negoció con la Administración del Estado las Transferencias en materia de medios materiales y personales de la Justicia, convirtiéndose en el primer Consejero de Asturias en esta materia. En las elecciones autonómicas de Mayo de 2007 ha sido elegido nuevamente como diputado por Izquierda Unida-Bloque por Asturias-Los Verdes,
responsabilidad que desarrolla en la actualidad.

Bajarse del poder, o que te bajen, debe de ser duro. ¿Echa usted de menos las alfombras de la Consejería, el chófer oficial y el Audi?
(El ex consejero se echa a reír antes de contestar)
Hombre, yo tengo un Ford Ranchera que tiene ya nueve años y que creo que va a durar muchos más. Estoy encantado con él. Y la verdad es que no se echa de menos nada de eso para nada; ni las alfombras, que en mi casa también alguna hay, ni el coche oficial, desde el punto de vista personal. Desde el punto de vista político, sí echo de menos no estar en el Gobierno, porque estábamos allí para hacer cosas. Me preocupa la marcha de Asturias con un Gobierno inestable, pero desde el punto de vista personal creo que he salido ganando. Tengo más tiempo libre y por otro lado es más relajado estar en el parlamento que estar en los sillones del Gobierno.

¿Qué pasa en el poder, que nadie lo quiere dejar?. Algunos dicen que los altos cargos producen algo así como un orgasmo constante… una sensación que no quieren dejar de sentir.
Yo me sentí muy agobiado, muy responsabilizado. Yo la sensación que sentí en el poder fue como una gran carga de responsabilidad, aunque también es verdad que el poder hacer cosas desde el Gobierno te produce una gran satisfacción. Es el contrapunto a la sensación de agotamiento que sentí alguna vez.

¿Mereció la pena el pacto gobierno durante los pasados cuatro años?
Pienso que mereció la pena. Yo creo que eso fue una buena experiencia con luces y con som-bras. Creo también que se podría haber hecho mucho más, pero fue muy di-fícil, con muchos sufrimientos internos personales, de Laura González y míos. Pero creo que globalmente fue positivo. Por un lado porque era la primera experiencia de un gobierno de coalición en Asturias, a lo que estamos muy poco acostumbrados por desgracia. Y en segundo lugar porque creo que supuso en algunas áreas de gobierno pasos adelante. El impulso que tuvo la política de atención a mayores, de atención a dependientes, de desarrollo de lo público, el gran impulso que tuvo la política de cons-trucción de viviendas sociales, ayudas a la vivienda y rehabilitación de las mismas. Tuvimos en muchas ocasiones discrepan-cias, pero creo que fue positivo para Asturias. Si hubiéramos revalidado el acuerdo para otros cuatro años, sabíamos que había que corregir cosas, pero el acuerdo, finalmente no se llevó a cabo porque la FSA no lo hizo posible.

Parece, según dice usted, que en el PSOE no estaban muy por la labor de gobernar con ustedes aceptando sus condiciones, pero en el seno de Izquierda Unida también había discrepancias. Algunos tenían miedo que IU se diluyese dentro del Gobierno socialista.
Hombre, yo pienso que la presencia nuestra en el Gobierno en ningún caso dejo pie para nuestra disolución en el mismo.Sí es verdad que se corre ese peligro, al estar entre una aplastante mayoría de socialistas.

Pero al final, ¿cree que IU sufrió un desgaste por la presencia en el Gobierno.?
Yo creo que se dieron las dos vertientes. Hubo gente que valoró muy positivamente nuestra presencia y nuestra labor en el Gobierno y hubo quienes no vieron bien nuestra participación en el Gobierno y por ahí pudo haber algunas desafecciones.

¿Cuál fue el momento más grato dentro de su participación en el Gobierno?
Yo creo que fue cuando sacamos adelante lo del salario social y dentro de mi consejería quizá cuando se firmó la transferencia de los medios materiales a nuestra Consejería de Justicia.

¿Y el más ingrato?
Hubo muchos momentos difíciles a lo largo de la legislatura. Señalar uno particularmente sería para mí muy complejo.

¿Estuvo usted alguna vez a punto de dimitir del cargo?
Desde el punto de vista personal, sí. Pero políticamente no me pareció adecuado dimitir. Tragué hiel alguna vez pero seguí en el cargo porque no era conveniente mi dimisión para los intereses generales.

Nos extrañó que al final no hubiera acuerdo con los socialistas.
Para llegar a un acuerdo, para nosotros había como tres cuestiones fundamentales. La primera era ponernos de acuerdo en un programa que tuviese un mayor nivel de concreción que el que habíamos firmado hace cuatro años. Esa era la primera cuestión. La segunda era que había que dejar claros los criterios y las normas de funcionamiento dentro del Gobierno. Había que dejarlos claros con anterioridad, precisamente para no tener que tragar tanta hiel en la toma de decisiones del día a día. En tercer lugar había que dejar clara cuál iba a ser nuestra presencia en el Gobierno , y no se trataba de tener más puestos como nos ofrecían los socialistas sino que lo que nosotros queríamos era tener mayor nivel de responsabilidad. Y estamos hablando de consejerías como Medio Ambiente o Cultura, por poner un ejemplo. Y esto no nos lo aceptaron los socialistas.

¿Ve usted alguna posibilidad de llegar a algún acuerdo con los socialistas tras las elecciones generales e incluso volver a formar un gobierno de coalición?
La política es el arte de solucionar problemas pero no parece que el sectarismo de la FSA pueda facilitar un programa de gobierno de izquierdas. Nuestra propuesta sigue ahí: una política ambiental sostenible, parar las privatizaciones, una política cultural que no despilfarre y no genere macro chiringuitos, un gobierno austero y con menos cargos, una política social de izquierdas dirigida a los menos favorecidos. No creo que la FSA quiera hablar de esto. Es más, la orientación del actual gobierno de Asturias es justamente la contraria.
Hay temas sobre la mesa de difícil acuerdo…

Sí. Está el tema del embalse de Caleao, que nosotros no aceptamos, la incineradora y otros. El modelo medioambiental tiene que cambiar definitivamente.

¿La macro traída del embalse de Arbón?
La macro traída no es tanto el problema, que lo es, sino el uso que se quiera hacer de ese agua. Y eso hay que estar vigilándolo.

IU ha sufrido un gran descalabro electoral no sólo a nivel nacional sino también a nivel regional, pese a la indiscutible valía de la candidata Laura González.
Es evidente que, como reconoció el propio Gaspar Llamazares la noche electoral, los resultados fueron un rotundo fracaso que tenemos que analizar. Laura obtuvo el mejor resultado de España, y sin duda, sin ella hubiéramos estado peor. En cualquier caso existe espacio para esta izquierda, existe base social y un deseo de parte de la sociedad de generar otra política que sea transformadora. Tenemos que darles un proyecto político digno de sus deseos.

Dice Julio Anguita que quizá ha habido un seguidismo muy exagerado con las políticas del PSOE, que él considera iguales que las del PP una vez quitadas las etiquetas. Quizá se han identificado demasiado con los socialistas y no han marcado las diferencias.
Habrá que analizar todo. Pero no creo que todo sea tan fácil. Gaspar ha tirado del PSOE a la izquierda en muchas ocasiones, en otras hemos mantenido desacuerdos radicales, como la política fiscal por ejemplo o en la política exterior. Los problemas complejos no se solucionan con análisis gruesos que llevan a elevar el margen de error. El compañero Julio, que es pieza indispensable para salir de nuestra situación y que es un referente moral y político de primer nivel, tiene que entender que esto no son los años 90 que al él tocaron. El momento es otro.

Con una candidata como Laura había que haber conseguido mejores resultados en Asturias.
Hemos doblado la media estatal de voto. No existen personas sobre humanas que puedan evitar lo que es un problema político que afecta a toda nuestra organización.

¿Qué va a hacer IU en Asturias para calar en la sociedad?
Primero escucharla. Intentar entender que es lo que nos ha transmitido. Corregir errores y potenciar nuestras potencialidades. Creo que nuestros déficits no son programáticos y ni siquiera ideológicos. Nuestra pro-puesta es válida y atractiva. Expliquémosla mejor, trabajemos más. Más izquierda es más medio ambiente, más política social, otro sistema fiscal, más derechos laborales.

¿Podía ser una buena solución, en lugar de los pactos, presentarse conjuntamente con el PSOE a unas próximas elecciones?
No. Eso significaría el triunfo de un bipartidismo y de las políticas con-servadoras. Además, la base social de la izquierda no votaría esa pro-puesta. Lo dije antes, existe un espa-cio ciudadano que no se identifica con el PSOE que quiere otra cosa, que se siente cualitativamente diferente a la socialdemocracia centrista. No te-nemos un problema en ese sentido, necesitamos una organización que se-pa estar a la altura de ese espacio y esa propuesta no puede ser con el PSOE que tiene otros objetivos ideológicos.

Parece que el PSOE se lleva muy bien con el PP en la actualidad. En algunos temas mejor que con ustedes…
Es lógica la coincidencia ideológica. Comparten una misma visión econó-mica y lamentablemente una misma visión de Asturias. Una Asturias de segunda y plegada a los nacionalismos que tienen votos en Madrid. Cuando ellos acuerdan, no hay pinza parece ser.

¿Le quedan ganas de seguir luchando en la formación?
Llevo en política desde muy joven. Haré política toda mi vida, pero no siempre desde cargos públicos u orgánicos, pero la militancia nunca se abandona.

Si tuviera que elegir entre Julio Anguita y Gaspar Llamazares, ¿qué decidiría?
Como son sucesivos en el tiempo no tengo por qué elegir. Julio fue un buen candidato y coordinador en su momento, como lo fue Gaspar. Ahora hay que construir el futuro. Un futuro en el que ambos son imprescindibles pero que es de otra generación.

¿Qué opinión le merece a usted Julio Anguita y la decisión que parece que está tomando para volver a la arena política?
Julio nunca dejó la política. Y Julio es un militante que va a aportar muchísimo, es imprescindible y es un valor de esta organización porque es un referente ético indiscutible. Yo no comparto partes importantes de su análisis, pero eso es la sana política.

La situación económica no es demasiado buena y la carestía de la vida puede cabrear al electorado. Por cierto, hablando de crisis y de subidas de precios. ¿Comió usted también conejo estas navidades pasadas haciendo caso de la recomendación gubernamental?
Pues yo como de todo porque de pequeño me enseñaron a comer de todo, pero no, no comí conejo estas navidades pasadas. No tengo nada contra el conejo y de hecho lo como, pero en navidad comí ternera asturiana.